A contracorriente

Hay personas que escuchan su voz interior y viven en función de lo que les dice. Individuos con una inquebrantable confianza en ellos mismos y la convicción de trabajar en la dirección adecuada.

Personas que en ocasiones navegan en contra de la corriente, sin importarles el que dirán, con la seguridad de hacer lo correcto. Disfrutan luchando por una buena idea y esa es la base de su éxito. Se caen muchas veces y se vuelven a levantar para continuar el camino en busca de su utopía.

Un alumno le pregunto a un profesor la definición de la palabra utopía, el maestro contesto lo siguiente:

La utopía es como el horizonte, andas tres pasos y se aleja tres pasos.

Entonces no sirve para nada, contesto el alumno.

Sirve… para caminar.

Al fin y al cabo, morirse es dejar de caminar.

Estos individuos son emprendedores con ganas de poner en marcha sus empresas. Emprendedores de la más diversa índole. Desde Ferran Adriá hasta M. Ghandi…

“…de leña seca su ropaje, petenera su lamento. En carne viva el carruaje que le lleva a sus adentros. La sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos…” (K. Romero)

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