Observo como ha crecido de manera espectacular la comercialización y el consumo de aguas minerales. Sólo en España existen más de 100 marcas.
Las grandes empresas de distribución, hace unos años, identificaron una linea de negocio con futuro y se lanzaron a la compra de pequeñas empresas embotelladoras al lado de manantiales. En el Pirineo Aragonés sin ir más lejos, Coca – Cola adquirió Vilas del Turbón, Damm compró Veri y Pascual Aguas de Ribagorza.
El cuidado de la salud, la moda, el culto al cuerpo y el Marketing han conseguido que el agua ocupe un lugar de honor en las cartas de algunos restaurantes como los mejores vinos. Se esta potenciando un producto aportándole exclusividad, glamour y distinción. Recuerdo como en algunos hoteles Argentinos, en las habitaciones ofrecían el agua mineral Evian a un precio de 6 euros.
Al igual que los perfumes se busca la diferenciación mediante el envase, llaman la atención aguas como la Gaélica Tau o la noruega Voss (En la imagen). Se hace referencia a sus propiedades beneficiosas para la salud o al exotismo de los manantiales donde se extrae.
En definitiva se trata de dar valor a un producto incoloro, insípido e inodoro. Del cual sin lugar a dudas se conoce su fórmula…
