Marketing y ética

Marketing y Ética

Marketing y ética. La palabra ética proviene del griego ethos cuyo significado es “costumbre”, está estrechamente relacionada con la moral, hasta el punto de que ambos términos se confundan con frecuencia. Pero al contrario que la moral, la ética no prescribe ninguna norma o conducta; no manda ni sugiere directamente qué debemos hacer. Su cometido consiste en aclarar qué es lo moral, cómo se fundamenta de forma racional y cómo se debe aplicar a los distintos ámbitos de la vida social.

La ética empresarial es una rama de la ética aplicada que se ocupa del estudio de las cuestiones morales, planteadas en el mundo de los negocios en sus distintas divisiones. Por ejemplo el marketing. Una  herramienta que, a veces,  no goza de muy buena reputación en la sociedad, bien por desconocimiento o porque aquellos que la utilizan no se comportan éticamente. En ocasiones, esta disciplina se ha demonizado aludiendo a su capacidad para manipular y perjudicar al consumidor. Nada más lejos de la realidad. En las diferentes definiciones de Marketing se plantean conceptos como planificación, identificación de necesidades y deseos, intercambio valor, buscando el producto que mejor se adapte a las características del Cliente. El marketing, como cualquier otra herramienta, internet por ejemplo, es positiva y favorece al cliente, todo depende de cómo se utilice.

El objetivo final de cualquier empresa es generar beneficios y ser fuente creadora de riqueza en la zona en la que se encuentran. Por lo tanto, uno de los grandes retos del marketing en la actualidad es conseguir que las empresas sean generadoras de beneficios económicos a largo plazo, a la vez que son socialmente responsables y beneficiosas para el entorno que les rodea.

El comportamiento ético y responsable siempre es beneficioso. Marketing y ética, dos conceptos unidos que aumentan la credibilidad del negocio y mejoran la percepción del Cliente, con la notable incidencia en el resultado que esto supone.

La ética debe estar implícita en la estrategia del negocio y figurar en los valores y compromisos que la empresa desea respetar. Se trata de un código, que debe emanar de la cultura corporativa de la empresa, compuesto por una serie de pautas de obligado cumplimiento para todos los miembros de la organización. Una costumbre que se convertirá en un elemento generador de ventajas competitivas.

5 REGLAS DE ORO

  • Trata a los demás como te gustaría ser tratado. Es una clave sencilla para actuar de forma coherente con los principios éticos universales.
  • Las virtudes personales, la ética individual, deben de estar presentes en el mundo de los negocios.
  • Las  normas o principios que una ética empresarial plantea deben de dirigirse a la organización y, por lo tanto, adoptar una forma que sea eficaz en términos organizativos. Es esencial que, estas normas, apelen a los procedimientos que determinan las decisiones y comportamientos de las corporaciones.
  • Aplica el sentido común a tus decisiones, fundamentado en el respeto hacia las personas y el entorno que rodea a los negocios.
  • Con el tiempo la asunción de determinados valores se convierten en una fuente incalculable de valor y en un elemento generador de ventajas competitivas.

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